
De todas las plantas que me diste, esta es la que más me gusta. Porque se la robaste al desierto. Porque se nos cruzó en medio de una caminata que parecía eterna. Porque la encontré cuando no esperaba más que arenas incendiadas. Porque apareció justo para calmarme la sed. Como vos. Como nosotros.
Ilustración: Gaston Barrot

Me miraba como una uva esperando que me deshiciera de sus semillas. Él quería que comiera su retina para así liberarse de nuestros recuerdos. Tanto abusé de su mirada que, despacio y sin advertirle, le devoré hasta el brazo.
Ilustración: Gaston Barrot

La ciudad se viste de hombresmono, que son lo mismo, que amaestran perros y virtudes, que trabajan, caminan, saludan, sonríen...porque eso es lo que se hace en la ciudad.
Ilustración: Gaston Barrot
Clara
Oí sus pasos acercándose lentamente, templados, los sentí en las orejas y en la frente, como el rocío de un amanecer que madruga porque no tiene otra opción. Ella, con su vestido de flores, con su sonrisa de inocencia falsa caminó hacia mí. Le corrí la puerta de vidrio. La invité inseguro. Yo, que soñé tantos desvelos con ese momento, lo saboreé.
Te invito al Sur, vení conmigo, me dijo Clara con la sonrisa intacta.
Pero si el Sur está muy abajo y acá arriba no nos dimos ni un solo beso, por qué querrías viajar conmigo.
Para salvarte de mí, para que me odies de a poco y vuelvas a tu sentido común.



