21Feb/100

TREINTA

...Y sí, los problemas de ayer ya quedaron lejos. Pero los de hoy llegaron triunfantes para unirse al toque necesario de incomodidad cotidiana.

Hoy tengo mi examen de manejo. ¿Me querés decir para qué voy a perder un día en esa pelotudez? Porque es un día completo que te lleva: te tenés que aprender las leyes de tránsito, que si te guiño cuando doblo, que si pasás vos o paso yo, y otra sarta de inutilidades, al menos para mí que no pienso practicar...Y no, ni siquiera tengo auto.

¿Para el futuro?

Pero si cuando pueda comprarme un auto ya no me voy a acordar de cómo se manejaba. No, no, no. No es como andar en bicicleta o flotar en el agua. Es mucho más complicado,  por eso te toman examen o te cobran un fangote de guita para la coima. Claro, por eso.

La gente te lo pide “tenés que aprender a manejar”. Es un imperativo.  Tenés que aprender a manejar. El día de mañana te va a servir para llevar a los chicos al colegio, a los cumpleaños… ¿Cómo? ¿No sos casada? ¡No, no SOY casada!.  Otro mandato. SOS casada, sos casada, así como si fuera una característica intrínseca, como ser alto, bajo, o sufrir de tos crónica, cosas que uno no elige, ¿viste? ¡No, señores! Casarse es un ESTADO. Hoy me caso, mañana me separo…

Entonces, tenés que:  saber manejar, casarte – sí o sí, no importa con quién -, tenés que tener un título universitario y experiencia, mucha experiencia en el amor. Digo, muchos hombres en tu haber. Antes de casarte, por supuesto, válgame dios.

Pero, che, eso es tan ridículo como cuando a los chicos de veinte años le piden experiencia en una entrevista de trabajo. Es lo mismo, tengo treinta años, ¿cuánta experiencia querés que tenga? No no no, no comparemos con la juventud de hoy en día, yo era una santa. ¡Ah! Porque eso también tenés que ser: una santa. Pero eso, toda la vida.

Yo todavía no me recibí, no tengo ni tuve nunca una pelopincho, no me casé ni encontré el amor de mi vida, no me acosté con tantos tipos, no empecé ningún tratamiento contra la celulitis y, ¿sabés qué? No tengo auto, así que hoy me quedo acá. ¡¡¡Al examen de manejo no voy nada!!! Me quedo tomando mate, reflexionando y haciéndome problema por cualquier otra cosa.

Archivado en: relatos Sin Comentarios