6Nov/092
Clara
Oí sus pasos acercándose lentamente, templados, los sentí en las orejas y en la frente, como el rocío de un amanecer que madruga porque no tiene otra opción. Ella, con su vestido de flores, con su sonrisa de inocencia falsa caminó hacia mí. Le corrí la puerta de vidrio. La invité inseguro. Yo, que soñé tantos desvelos con ese momento, lo saboreé.
Te invito al Sur, vení conmigo, me dijo Clara con la sonrisa intacta.
Pero si el Sur está muy abajo y acá arriba no nos dimos ni un solo beso, por qué querrías viajar conmigo.
Para salvarte de mí, para que me odies de a poco y vuelvas a tu sentido común.
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Los peces »



Noviembre 11th, 2009 - 18:59
“Para salvarte de mí, para que me odies de a poco y vuelvas a tu sentido común.”
Y esa horrible sensación del alejamiento por goteo. A veces me pasa y otras creo que es mi propio corazón que se intenta venenoso.
Atrapantes tus escritos.
Saludos
Lea
Noviembre 12th, 2009 - 02:10
¡Muchas gracias! Y me encantó lo de la “sensación de alejamiento por goteo”, muy fuerte.
Saludos.
Janice